REDENCIÓN

Si el amor de mi Dios está con migo,
¿Porqué preocuparme por el amor terreno?
Todo mi cuerpo y mi alma están muy llenos;
Del amor que me llega desde el cielo.
Bendito amor. Y bendita sea mi vida
Si la vivo con el alma en “santificación”,
¡si en sus manos divinas está su bendición!
¿Por qué preocuparme por el amor terreno?
“Fuera de mí, el amor que me hace daño”
Fuera de mí, el engaño y la traición,
¡ni con el pensamiento pecar, a ¡a aquel!
Que me dá su bendición.
¡Bendita hora, bendito el momento,
De mi redención!
Redimida estoy Señor ante tus ojos.
¡Quita de mis caminos los abrojos;
Que hieren la planta de mis pies!
¡Evítame Señor el camino pedregoso,
Para si poder cantar llena de gozo,
Lo que te cantará mi alma en su reposo!
Caracas, 04 de 2002/11 pm.

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